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El tomate canario se tambalea.

(Diario de Avisos, 23/03/2005)

Candelario Guanche

Sata Cruz

La fruta no llega al mercado con la calidad que la ha distinguido tradicionalmente, y las ventas se resienten.

Entre los productores - exportadores de tomates de nuestro Archipiélago se mantiene como regla o referencia de libro que cada cinco zafras una es buena y las otras para olvidar.

De ser cierta la cábala, la zafra actual tendría que llenar de satisfacción a todos, pero los datos vienen a demostrar que en la presente ocasión no se cumple lo que se considera pronóstico y regla fija.

Esa cadencia y resultados se ha mantenido, y el año en el que las cotizaciones han dado la ansiada alegría el optimismo viene a cubrir todos los sinsabores, hasta el punto de servir de borrón y cuenta nueva.

De ser cierta la cábala, la zafra actual tendría que llenar de satisfacción a todos, pero los datos vienen a demostrar que en la presente ocasión no se cumple lo que se considera pronóstico y regla fija. Ante esa evidencia no faltará quien argumente que caben otras lecturas, y que en ellas ocupan un destacado lugar las excepciones, siendo la presente una de ellas.

Alo largo de estas últimas semanas los precios han conseguido reavivar los ánimos. Las ventas se han venido haciendo sin dificultad, con cotizaciones de lujo, que en algunos casos han superado los 10 euros. Pero -lamentablemente siempre está esa segunda parte- la producción se vió relentizada en cuanto al volumen, y de inmediato se han registrado las consecuencias del inusual comportamiento climático.

En algunas explotaciones los daños debidos a la incidencia de las enfermedades, sobre todo de botritis, mildiu y de la virosis yellow fino, han llegado a ocasionar pérdidas superiores al setenta por ciento. Los técnicos de las Agrupaciones de Tratamientos Integrados (Atrias) han intentado aplicar todas las soluciones, pero ante las débiles estructuras en las que se desarrollan los cultivos muy poco pueden hacer para contener el avance de tales enemigos.

"Para algunos agricultores esta era la zafra definitiva y, como se suele decir, para ellos el gozo ha quedado en el pozo". Con estas palabras se expresa Francisco Mesa, presidente de la Asociación de Cosecheros Exportadores de Tomates de Tenerife- ACETO. Para este veterano y reflexivo gestor, que preside a su vez la Cooperativa Agrícola de Guía de Isora, "el tomate es un cultivo de muchos altibajos, y se está comportando así con más frecuencia de lo habitual, sobre todo en las últimas campañas. Son muchos los problemas, y los márgenes de beneficios se han reducido al punto de que cualquier desajuste nos deja fuera del mercado."

Los receptores se quejan de la calidad que presenta la fruta canaria. Señalan que las ventas se resisten para muchas partidas, que llegan con manchas negras y blandas, y no es fácil conseguir precios. En esos casos las liquidaciones se sitúan entre 1 y 3 euros. El resultado es muy diferente cuando la fruta llega en buenas condiciones. Entonces los precios pueden oscilar entre los 6 y los 8 euros.

En esta zafras los resultados comerciales del tomate no se ven condicionados por los envíos de otros competidores. Curiosamente no surge el tradicional temor ante el período de la Semana Santa, que se ve acompañada por la disminución o paralización en las operaciones portuarias de destino, ni se observa con inquietud el incremento en volumen de los exportadores peninsulares o de Marruecos.

El agricultor observa que las nuevas semillas no acaban de satisfacer sus expectativas, y por ello no faltan voces que reclaman mayor atención y que por ello instan a la búsqueda de soluciones, que entienden se han de sostener mediante el desarrollo de programas de investigación y de experimentación más ágiles y realistas.

El presidente de Aceto considera que el sector tiene que hacer valer su importancia económica y social y reclamar algo más que atenciones puntuales. "No cabe la mejor duda de que estamos tocando fondo y que hemos de encontrar una solución duradera y eficaz. Comprobamos que el modelo de estructura que hemos elegido para proteger los cultivos no responde a las necesidades. Necesitamos invernaderos que resulten eficaces para el control de la humedad y de la temperatura y que nos aíslen de las plagas. No basta con mallas, que protegen parcialmente del viento. Hay que ir a soluciones que ofrezcan condiciones adecuadas para que las plantas puedan generar una producción de calidad. En la Cooperativa de Guía de Isora hemos experimentado con multitúneles, y los resultados son adecuados. Caben otras muchas aportaciones para adoptar la mejor solución. Todo eso es positivo pero nos encontramos en el peor momento, porque nuestras explotaciones se han descapitalizado".

En Gran Canaria, los productores a través de Fedex, solicitan a la administración que ponga en marcha un conjunto de soluciones, situando en primer lugar la concesión de ayudas, y ponen como ejemplo la acción emprendida por los productores de Murcia y Andalucía que reclaman ayudas por pérdida de cosecha.

En lo que llevamos de campaña Canarias ha disminuido su exportación tomatera respecto a la campaña anterior en 4.318.270 bultos, es decir en algo más de un 15%.

"Si la calidad de la fruta hubiera sido óptima, la diferencia en el volumen no hubiera tenido repercusión alguna en los resultados. Pero muchos envíos han quedado inservibles en el puerto", comenta Francisco Mesa, que se resiste como otros muchos a ver desaparecer el cultivo, por su valor estratégico, y pese a todas las dificultades no le puede el desaliento:

"Los tomateros hemos vivido momentos muy duros. Nuestra historia es una continua combinación de éxitos y de fracasos. Pero ahora estamos ante una de las pruebas más duras. No hay otro camino que el que hemos emprendido hace unos años. Gracias a la unidad que establecimos con los productores de Gran Canaria hemos gestionado directamente nuestra exportación, y por ello estamos siendo competitivos en los destinos. Hay que saber que podemos ir a más, sobre todo en calidad"

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