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Noticias Tenerife
Tesoros de piratas y corsarios
(Diario de Avisos, 27/03/2005)
Pepi Déniz
Santa Cruz
Santa Cruz siempre ha unido su historia a la de los piratas; sin embargo, apenas se ha investigado su presencia en el puerto
No hay niño que no haya soñado con encontrar un tesoro en el fondo del mar o luchar contra uno de esos piratas que surcaban el océano en busca del oro traído de América. Los parches, los galeones, los garfios, los cañones y patas de palo bajo una tormenta o el grito de "¡al abordaje!" han removido más de un corazón aventurero...
La presencia de corsarios como Antoine Alfonse de Saintonge, Robert Blake u Horacio Nelson han sido recogidos dentro de la historia del municipio. Piratas como Cabeza de Perro o Amaro Pargo también ocupan un sitio en este pequeño rincón del mundo.
Santa Cruz de Tenerife mantiene no sólo la fantasía, sino que podría tener en el fondo del viejo puerto, es decir, la dársena de Anaga (desde Fred. Olsen hasta el Club Náutico) encerrado el viejo sueño de muchos niños: un galeón pirata.
La presencia de corsarios como Antoine Alfonse de Saintonge, Robert Blake u Horacio Nelson han sido recogidos dentro de la historia del municipio. Piratas como Cabeza de Perro o Amaro Pargo también ocupan un sitio en este pequeño rincón del mundo cuyas incursiones en el fondo del puerto han sido siempre de carácter particular y que han dado como frutos el rescate de cañones, ánforas y lámparas de aceite del siglo XVIIy XVIII que se encuentran en casas de particulares.
En el doscientos aniversario de la batalla contra Nelson, dos arqueólogos, Gabriel Escribano Cobo y Mederos Martín, bajaron a los fondos del muelle a la búsqueda del Cuter Fox, barco hundido frente a la zona del castillo de Paso Alto por las milicias tinerfeñas, cuando el almirante se disponía a acceder a él como se recoge en el libro de Canarias y el Atlántico del historiador Antonio Rumeu de Armas: "Navegaba, como hemos dicho, en pugna por acercarse a tierra el Cuter Fox (...) cuando un certero disparo del castillo de Paso Alto vino a darle en la línea de flotación al mismo tiempo que otros cañones de San Pedro y baterías de la izquierda lo martilleaban con tal precisión que tardó breves minutos en hundirse".
La investigación no dio frutos, según uno de los arqueólogos, porque el tráfico marítimo en la zona y las advertencias de la Autoridad Portuaria para su seguridad, no les permitieron delimitar un ámbito de investigación amplio. Según han publicado en Cuadernos de Arqueología Marítima "estos impedimentos nos obligaron a circunscribir la prospección a cotas muy profundas, entre 30 y 50 metros, casi en los límites de alcance de la batería del castillo de Paso Alto".
Ahora, y para ampliar la Dársena del Este (frente al barrio de María Jiménez), la Autoridad Portuaria se dispone a dragar el viejo puerto, de donde se espera sacar un millón de metros cúbicos de tierra para usar de relleno. Pero antes, este proyecto debe contar con una prospección arqueológica exigida por la ley (4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, Ley 27/1992, de 24 de noviembre, de puertos del estado y de la marina mercante) en donde se recoge que ante cualquier nueva obra, dragado o ampliación se debe hacer un estudio arqueológico para determinar la presencia de restos históricos en zonas portuarias antiguas, como es la Dársena de Anaga.
Con los datos recogidos en distintos manuscritos y libros, el puerto ha registrado al menos 49 hundimientos, entre los que se encuentran siete barcos del corsario Robert Blake hundidos e incendiado y cuatro barcos varados en el siglo XVII. También, en el siglo XVIII se producen ingentes hundimientos a causa de las inclemencias temporales que atacan a las naves convirtiéndolas en restos para la historia.
Según el informe de Patrimonio con el que cuenta la Autoridad Portuaria, la ley exige que antes de dragar se realice una serie de trabajos de prospección acuática para ver si en el fondo existen restos arqueológicos de pecios, "estos trabajos no interrumpirán en ningún momento el tráfico de embarcaciones en el puerto, y se realizará en un periodo de tiempo razonablemente corto".
En los trabajos deberá realizarse una prospección geofísica del área a dragar; para ello se deberá utilizar un sonar de barrido lateral (en superficie), también, un penetrador de fangos o lodo (para estudiar fondo), un magnetómetro, y, por supuesto, una prospección con arqueólogos submarinos.
Luego, mientras se realiza la draga debe contarse con un arqueólogo que vigile los trabajos para ver si aparece algún resto importante que no se haya detectado en la primera fase.
De no hacerse así, la draga, que tiene una función similar a la de una aspiradora, podría destruir el patrimonio arqueológico submarino y dejar sólo en leyendas o en papel escrito las increíbles historias de las batallas contra los piratas en Santa Cruz.
Los arqueólogos reconocen que este tipo de estudios ha estado limitado por la falta de medios y que sólo después de que Jean Jacques Cousteau consiguiese que los submarinistas pudiesen permanecer bajo el agua de forma autónoma se pudieron iniciar las investigaciones. Ahora, es una oportunidad para encontrar los restos de navíos y enseres hundidos en la ciudad, como se hace en todos los puertos antiguos europeos. Esta investigación podría abrir una puerta más hacia la historia de Santa Cruz.